Vídeo: entrevista a David Ayer, director de Corazones de acero

En esta entrevista exclusiva, David Ayer, el director de la película Corazones de acero (próximamente en cines), nos habla acerca de su vocación cinematográfica, su pasado militar y la diversión que le supuso trabajar con carros de combate. Disfrutadlo a continuación, junto a la transcripción de la entrevista. ¡Disfrutad del espectáculo!

 

Hola, soy David Ayer, el director de la película Corazones de acero, que se estrenará proximanente.

Hace poco respondí algunas de vuestras preguntas mientras acabábamos la película aquí, en Los Ángeles, California. Os invito a echarle un vistazo.

El vídeo está disponible solo en inglés. A continuación encontraréis una transcripción íntegra.

 

¿Hay algún género cinematográfico que te influencie en tu estilo de dirección con esta película?

Mis influencias de género para Corazones de acero... Bueno, es una película bélica clásica estadounidense en muchos sentidos. Una de mis películas favoritas es Apocalypse Now. Obviamente, soy un gran fan de Salvar al soldado Ryan. Estoy caminando por terreno consagrado al seguir los pasos de los grandes con una película pero aporto mi voz a ello y hago algo que siento que es muy honesto y real.

¿Fue importante para ti usar carros de combate reales en lugar de modelos digitales?

Cuando haces una película sobre carros de combate, necesitas carros. La tecnología está ahí para crear carros digitales, CG, pero tener el carro real en el escenario aporta algo, tener esa maquinaria de guerra antigua con la que los actores pueden interactuar. Los actores aprenden a manejarlos y eso ayuda a su interpretación; y son máquinas impresionantes, son maquinaria visual. Hay algo realmente poderoso en el hecho de tener cinco carros dirigiéndose hacia ti y verlos ahí y poseerlos en el mundo real. Creo que es la diferencia con esta película: el público va a experimentar de primera mano algo que no había visto antes.

¿Dónde consigues tu inspiración para crear realidades polvorientas, de la vida real?

En mis películas me gusta ofrecer una calidad y un filtro acordes a la realidad. Ves un montón de películas bélicas y, por ejemplo, un montón de películas policiacas que son muy limpias y brillantes. Esta no es una película limpia y brillante; es una película turbia, sucia, obscena, sangrienta; exactamente igual que la guerra. En mi investigación y mis estudios, encuentro que el mundo real tiene estos filtros, estas historias y esta pátina; eso es exactamente lo que quiero aportar a Corazones de acero.

¿Eres capaz de usar tu experiencia como submarinista para dirigir a los actores?

Creo que aporté algo de mi experiencia como submarinista en la marina a Corazones de acero porque en un submarino, ya sabes, estás trabajando dentro de un entorno de acero. Es un sistema armado, todo está hecho de metal y a veces puede ser muy molesto, exactamente igual que en un carro de combate. Cuando vives en la máquina en la que luchas, cambian tus sentimientos hacia ella. Por eso quise que los actores aprendan. El carro se convirtió en su dormitorio, su sala de estar, su baño; igual que una tripulación real de un blindado. Realmente aprendes a amar la máquina y a cuidarla. Los militares dicen: «Si cuidas tu equipamiento, tu equipamiento te cuidará a ti»; así que era importante para estos actores estar familiarizados y llegar casi a amar su herramienta de guerra.

¿Tu afición por la historia bélica condiciona la elección de tus proyectos cinematográficos?

Encuentro la historia fascinante y hay muchas historias, especialmente sobre la Segunda Guerra Mundial. Fue la última guerra verdaderamente global en la que un nativo isleño del Pacífico, alguien en el corazón de Europa o alguien, digamos, de Kansas podían verse implicados. Creo que hay muchas historias que contar. Me puedo ver reviviendo la guerra en un futuro proyecto.

¿Hay alguna película que te haya influenciado, que podría ser un proyecto personal que adorarías hacer?

Como director de cine estudias a todos los que te precedieron y hay multitud de películas clásicas asombrosas que han tenido una fuerte influencia en mí y en mi trabajo. No sé si alguna vez querré rehacer el trabajo de otro. Si se presenta el proyecto adecuado, quizás podría abrirme a ello, pero siento que yo mismo tengo muchas historias que quiero contar. Dicho esto, una buena historia puede provenir de cualquier lugar pero desde donde estoy yo ahora, como director, siento que son mis historias las que voy a contar en un futuro.

 

 

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